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LATIN AMERICAN HEROE


Los valores tradicionales de nuestro país son realmente un verdadero tesoro. Hay países que cuentan entre sus hazañas la guerra, la masacre y el saqueo. Nosotros, en cambio, hasta en nuestro himno nos ufanamos de ser labriegos y sencillos y por siempre hemos considerado el trabajo y la paz como las coordenadas bajo las cuales queremos regir nuestra vida como nación.

Hoy, desdichadamente, la influencia de otras culturas que llevan su ideología hasta nuestras casas a través de la televisión, de las revistas, de Internet; ha provocado que las nuevas generaciones deambulen perdidas entre el consumismo, la vida rockera y las drogas. Ya no ven tan atractivo el trabajo honesto y más bien viven con la ilusión de un negocio fácil que les depare la abundancia que permita llenar cuanto capricho existe.

Triste es la vida de aquellos que han logrado ese sueño; el sueño de que por una cualidad innata y con los contactos requeridos, se llenen las arcas de un joven. Todos hemos visto las deplorables escenas de Britney Spears, la linda y tierna cantante, que sucumbió con las manos llenas de dinero y hoy no es más que una desadaptada que da lástima a millones.

Pero el daño no queda ahí. Los medios la convirtieron en una celebridad, los jóvenes rápidamente la convirtieron en un ídolo que hoy ya da lástima y además lastima a miles con su ejemplo, y daña los hogares que tienen jóvenes, que en el nombre de esa ídolo, siguen su ejemplo.

Desde luego que Britney no es un caso aislado. Nombres como Jim Morrison y Freddy Mercury representan algunas de esas celebridades que cayeron en la abundancia fácil y que perdieron fácil y dolorosamente el control de sus vidas. De sus desgracias nos enteramos porque son celebridades, pero de las desgracias de sus seguidores, ni cuenta nos damos porque son para muchos simplemente don nadie. Sí, pobres tontos que siguieron el mal ejemplo. Desde luego que eso no es cierto, esos pobres tontos son hijos, son hermanos, son padres, son piezas preciosas y queridas de una institución llamada familia.

Por eso, no es prudente fomentar que nuestros hijos asuman esos trabajos que han florecido en el país donde por una sonrisa o una curva, se puede ganar dinero; donde por sonreír cuatro horas se te trata como una reina, donde hay dinero y dinero del bueno por acompañar a varios a tomar el licor del patrocinio.

Por eso, me siento contento cuando veo a nuestra representante en Argentina ante este concurso de la cadena Sony. Me fascina que no claudique ante los deseos de los organizadores de que asuma portes degradantes, fachas de rockera decadente, que no haga caso al consejo de que "por un momento" deje de ser esa chica buena y se convierta en una "chica veneno". Me alegra escuchar a su hermana decir que ya no tiene con quien compartir las faenas hogareñas, que ahora ella tiene que lavar los platos todos los días.

Porque las jóvenes honestas de nuestro país, las que representan nuestros auténticos valores, lavan platos, lavan ropa, hacen comida en las casas y además estudian, no son unas echadas que creen que por llevar dos créditos en la universidad los padres tienen que darle todo y nos les pueden pedir nada.

Me enorgullece que, estando en eso medios tan altamente decadentes, persista con la idea de estudiar odontología, que haya entendido que el mundo del espectáculo es precioso, pero incierto y que sepa al dedillo atender los consejos de esos padres sabios que tiene, que a diario le dicen cantas muy bien pero el estudio es primero.

¡Qué linda representante tenemos! ¡Qué ejemplo tenemos! ¡Qué lección le está dando a esos jueces, que desde su atril no han sabido entender que el mundo requiere más María Josés y menos Britneys!

Digo esto porque también lamento que muchos de nuestros jóvenes con menos oportunidades de figurar y de sobresalir, han caído en la tentación de que el estudio no es importante. Por un poco de dinero ahora, han abandonado en las alas del licor, su futuro personal y han lastimado a esa institución noble pero enclenque llamada familia.

Por eso, por labriega y por sencilla, para mí no es una Latin American Idol. Es, realmente, una Latin American Heroe.

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