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NUEVOS HORIZONTES


A lo largo del tiempo se han descrito una enorme cantidad de pociones a las que se les atribuyen la capacidad de acrecentar el funcionamiento sexual. Desde simples nutrientes naturales hasta extraños compuestos derivados de animales africanos o plantas orientales, engrosan la lista.

Durante el oscurantismo sexual - el cual cesa en 1960- esas fórmulas se ideaban sin un proceder científicos, de manera, que su efectividad se basaba más en la sugestión que en una acción directa. Además, la población las tomaba clandestinamente, entre congojas y esperanzas y si no funcionaban simplemente callaban porque era vergonzoso reconocer que se padecía de un problema sexual.

En esas épocas la sexualidad era un secreto, a veces un acto de violencia, a veces una mercancía, a veces un fraude, a veces un pecado y otras veces una decepción, pero nunca un motivo de consulta ni de quehacer científico.

La ciencia volvió la mirada hacia la sexualidad con los trabajos de William Masters y Virginia Johnson en los añorados años sesenta, y de ahí en adelante comenzó a esclarecer buena parte de la creyencería existente.

Uno de los hallazgos mas amargos fue descubrir que prácticamente todas esas sustancias que se decía, potencializaban la vida sexual, no servían para nada o su uso se limitaba al efecto placebo o también llamado efecto de la sugestión y nada mas.

Claro esta en esa época, esas pócimas, se hacían de buena intención y representaban un tímido intento por resolver las frecuentes alteraciones sexuales existentes. Desdichadamente hoy se continúan anunciando a diestra y siniestra por simples intereses comerciales, y son muchos los que creen que con brebajes, pomadas, píldoras, o jarabes se logrará la potencia de un toro y la frecuencia de un conejo.

Hoy solo existen cuatro medicamentos que influyen en el desempeño sexual. El mundialmente famoso Viagra, y otros vasodilatadores como el Quantum y Levitra, unas sustancias especiales que se inyectan en el pene, llamadas Prostaglandinas y la Apomorfina y sus análogos, son los únicos tres compuestos que realmente cambian y acrecientan el desempeño sexual de una manera científicamente comprobada.

Estos fármacos le han dado nombre a estos tiempos como la tercera revolución sexual: la era en la que las sustancias químicas son capaces de mejorar con creces la esfera sexual humana.

Estos tres medicamentos solo tienen acción en el desempeño sexual del varón al propiciar la erección, sin embargo, la labor científica esta abocada a conseguir formulas químicas útiles para ambos sexos. Así se estima que en menos de tres años contaremos con tratamientos medicamentosos para la pérdida del deseo, la incapacidad para experimentar el orgasmo y para la eyaculación precoz.
Hay que entender que aunque contemos con estos fármacos la mayoría de los problemas sexuales son producto de enfermedades sistémicas, es decir, de enfermedades que dañan a todo el organismo, como la presión alta, la diabetes, el hipotiroidismo, la esteatosis, las cuales sino se tratan adecuadamente no solo alteran la sexualidad sino también amenazan la vida del paciente, de ahí la importancia de acudir tempranamente cuando se presenta un problema sexual, por que lo que esta en juego frecuentemente es la vida misma.

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