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Una situación muy común

Mi esposo no puede usar el preservativo porque pierde la erección.

Cómo enfrentarlo

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Mi esposo no puede usar el preservativo porque pierde la erección.

Esta es una de las situaciones más comunes dentro de la vida íntima, curiosamente las parejas la ven como una banalidad sin importancia cuando en realidad encierra una serie de repercusiones y obedece a diversos factores que debemos dilucidar.

En primer término, muchos varones pierden la erección al colocarse el condón simplemente porque no se han familiarizado con este método. Así algunos en media relación sexual se acuerdan que ella ya no toma las pastillas y proceden apresuradamente a buscarlo entre las gavetas, interrumpiendo el ímpetu del encuentro sexual. De tal forma que es esperable que la erección se pierda y hasta las mismas ganas.Otros tardan eternos segundos y a veces hasta minutos en abrir el sobre, no pueden con los dedos, y hasta intentan con los dientes, muchas veces rompiendo el condón, situación que obliga a buscar un nuevo preservativo. Y por ende el tiempo se alarga apagando la llama de la pasión. Algunos, ya con el condón en su mano, lo colocan al revés por lo que el condón no baja, no se puede poner, a pesar de que se intente una y otra vez, situación que atenta contra la cadencia de la excitación y por ende contra la erección. De manera simplista algunos resuelven este inconveniente evitando el uso del condón, claro está, asumiendo los riesgos de un embarazo no deseado y de una infección sobre todo cuando se tienen relaciones con parejas fortuitas. Recordemos que esto se resuelve aprendiendo a utilizar el preservativo, saber que se tiene que tener listo antes de iniciar el encuentro sexual, ser diestro abriendo el sobre,  y aprender a colocarlo para que se deslice fácilmente.El verdadero problema surge cuando a pesar de ser un docto en la colocación del condón, el varón experimenta una disminución en la firmeza del pene y en  muchos casos la pérdida total de la erección, en algunos casos además le resulta muy difícil conseguir una nueva erección por lo que tiene que dar por terminado el encuentro sexual, con la decepción y vergüenza que esto implica.Los estudios señalan que muchos de estos hombres tienen erecciones muy vulnerables a la distracción. Un teléfono que suena, un ruido en la casa, un perro que ladra,  son causa suficiente para que la erección se falsee. A veces el simple stress del día o una desavenencia familiar es razón para que le cueste conseguir o mantener la erección, al punto que el varón necesita que la pareja lo estimule en demasía y por tiempo prolongado porque de lo contrario no puede realizar el acto sexual con el  agravante que el problema  va incrementándose con el tiempo, e impide el goce mutuo.Estas situaciones son muy frecuentes y nos hablan de que existe una condición que impide la llegada adecuada de sangre al pene. Enfermedades como “la presión alta”,  “el azúcar en la sangre”, los problemas del hígado, las alteraciones hormonales y hasta ciertas situaciones vivenciales suelen ser los responsables, de tal forma que lo recomendable es realizar una valoración integral que nos permita identificar la causa del problema para así instaurar el tratamiento. Afortunadamente el problema suele resolverse fácilmente, “de manera que es cuestión de consultar”.
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